Carta colectiva publicada en GARA el 21 de septiembre de 1999.


      A nuestros electos de Euskal Herritarrok

      Karlo Raveli y los abajo firmantes * Ihintza Debaterako Kolektiboa

      En estos momentos históricos, tenemos que impulsar la responsabilidad real de Euskal Herritarrok como la herramienta política para la construcción nacional y como reflejo de todo el gran caudal social de nuestro pueblo.

      Por esto, algunas voces del movimiento popular queremos animaros en la compleja vía de la democratización institucional y apoyaros en el momento de apostar por los contenidos sociales de la construcción de la nueva Euskal Herria que ahora afrontáis.

      No nos olvidemos que los actuales ayuntamientos conforman todavía una pieza importante de las viejas instituciones de los regímenes parlamentarios español y francés. Regímenes que antes pisaron la independencia de nuestros Fueros, que bombardearon nuestra querida República de Euskadi y, más recientemente, destruyeron a nuestro entrañable "Egin".

      Por esta razón, para reforzar y afianzar las tareas nacionales a las que tenemos que dedicarnos, no debemos olvidar de contribuir de forma decidida a que las nuevas instituciones puedan asumir realmente, hasta el fondo, un proceso democrático. Los movimientos populares de Euskal Herria necesitamos de marcos locales efectivamente democráticos para la construcción social, cultural, ecológica y económica. Marcos transparentes, participativos, permanentemente abiertos y al servicio de los sectores populares, sobre todo los más desfavorecidos.

      Además, recogiendo las costumbres de nuestro pueblo, trabajaremos conjuntamente para que los munícipios vascos, a la vez de transformar sus estructuras, puedan lograr una real autonomía y una incidencia efectiva en la gestión de las riquezas biorregionales, tanto humanas como ambientales. Hoy no gozan de una verdadera capacidad de financiación y de gestión de los recursos naturales, sociales y culturales, por lo que la lucha de fondo en contra de los centralismos debe empezar desde esta perspectiva.

      La fuerza de constitución de la nueva Euskal Herria ha de basarse en el poder local, en una estructuración institucional fuertemente democratizada, donde el pueblo, los sectores populares, tengamos realmente el poder que nos corresponde, los medios para afirmarlo y las posibilidades de seguimiento y de control en todos los eslabones fundamentales de la organización social.

      Ante este proceso constituyente que está en marcha, y recogiendo la esperanza generalizada, os invitamos a tomar en consideración la necesidad de transparencia y participación para todas las vascas y vascos, organismos y colectivos, organizaciones y cofradías que conformamos la realidad de Euskal Herritarrok. Por ejemplo, mediante asambleas populares de debate y trabajo a nivel local.

      El peligro de olvidar nuestro legado de luchas es real, vistas las enormes armas de presión que disponen los enemigos del Pueblo Vasco.

      Pensamos estar reflejando un fuerte sentido popular al decir que todos estamos deseosos de tomar parte directa y realmente en el proceso que se ha abierto, conscientes además que ésta es la mejor garantía de su validez y fuerza. Hemos de trabajar con coraje y coherencia, para recuperar algo más que un simple discurso de izquierda o una práctica populista, y para activar debates y compromisos radicales. Teniendo en cuenta que este sentido social se ha manifestado también recientemente, de forma contundente, en la huelga general de Hegoalde convocada por el movimiento sindical.

      La deuda del movimiento político hacia los organismos populares, que muchas veces han tenido que sacrificar sus mejores energías para la lucha institucional, puede empezar a recompensarse ahora que ha llegado el momento de abordar también los contenidos de la construcción de Euskal Herria.

      Porque todo lo que corresponde a una ética social y solidaria, ecológica, antimilitarista y antipatriarcal, y a todas las demás urgencias culturales y físicas de todo el pueblo, es inseparable de un proceso constituyente institucional. Nos referimos al reparto de riqueza, trabajo y poder entre todas las ciudadanas y ciudadanos de Euskal Herria, a la reapropiación de nuestro tiempo individual y social, a la superación del aislamiento y a un proceso popular global de renovación cultural y ecológica internacionalista.

      Nuestro movimiento popular es el intérprete directo de estas necesidades y esperamos que, en la gran tarea de construcción, podamos abrir las puertas a un caudal que representa la única garantía de constitución y defensa de una sociedad vasca más libre.

      Nota: Firman este escrito, hasta el momento, Antxon Mendizabal, Alfonso Martínez Lizarduikoa, Tomás Elgorriaga, Josu Naberan, Arantxa Arregi, K.A. García-Salmones, Xabi Saez, Kepa Ventura, Pedro Albite, Julio Fernández, Faustino Fernández, Iñaki Ruiz de Pinedo, Txema García, Julia Ibarra, Gurutz Jauregi, Walter Wendelin, Xabier Inarrairaegi, Txus Kongil, Edurne Mentxaka, Mikel Arizaleta, Maixa Nazabal, Mikel Jauregi, Kike Eguzkitza, Julio Araluze y Alejandro Saez.*

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